Instalaciones

Rodeada de un encinar adehesado y un olor intenso a fresnedas, La Hípica contrasta de forma perfecta con la calidez y el sabor íntimo de sus peculiares rincones:

En un amplio recibidor tropezamos con esa antesala de nuevas percepciones, “El Bar” donde una confortable chimenea cautiva y acoge desprendiendo tantas historias pasadas y presentes. Sin duda un marco de entrada que recrea el sentido de “La Hípica”.

“El Corredor” nos atrae sin quererlo, es un extenso y largo porche acristalado con vistas a “Los Jardines” de enormes pinos, altos sauces y álamos evocando una combinación fresca de agradables aromas junto al sonido del agua del estanque.

Junto al porche, descubrimos “El Salón Las Cuadras” , un amplio salón donde las mesas quedan perfiladas por paredes de fuertes muros que albergaron durante años carruajes y caballos, y hoy, con tradicionales hornos de asar, maderas, espejos y grandes arcos, conforman la nueva fisionomía estética y clásica de la decoración.

Finalmente nos detenemos para observar silenciosamente “La Buhardilla”, un ático que abre un anquilosado salón sostenido por columnas de madera, solado de vigas que advierten de un pesado techo y recrean un espacio acogedor que invita a pasar y disfrutar.

Mencionar que aquellas cuadras sostenidas por columnas de piedra y madera noble, que el tiempo las conservó, hoy quedan recreadas en un entorno donde se aprecia el valor de la creatividad y su expresión artística y gastronómica. Un espacio único propio de un restaurante especial, emblemático y de notable reconocimiento con la experiencia de los mejores profesionales, como el equipo de Pastor Cantillo Escorcia nuestro Chef ejecutivo, que gestan y perfeccionan la atmósfera de la Hípica contribuyendo con su buen hacer, su visión innovadora e impecable atención, la esencia del restaurante.

La inspiración, ha sido la clave.
Las sensaciones, el placer de lo auténtico.
Lo inolvidable, el sitio de encuentro.
El buen gusto, su gran acierto.
“La Hípica”, el lugar perfecto.